Por: Jorge Cura
Resguardar la identidad de la UCR
El integrante del Rectorado dice que el 6 por ciento de la población simpatiza con las ideas de izquierda y un 11 con las de derecha. Dice que el partido quedó anclado de los ideologismos que espantaron y lo vaciaron de la clase media. Domingo 29 de Enero de 2012
El radicalismo es la institución política argentina ideológicamente más moderna. No sustenta ningún ideologismo. Nació con identidad fundada sólo en principios y en valores. Es policlasista e inclusiva de todos los habitantes.
Abarcativa de todas las clases sociales, la UCR acepta la diversidad y se enriquece con todas las ideas de progreso que respeten sus principios: libertad, igualdad, solidaridad, equidad, honestidad…
A mediado de los años ‘80, de la mano de Dante Caputo, se llevó a la UCR, con más de 90 años de historia, a romper con su pluralismo, abarcativo de todo el conjunto social, limitándola a un sector, a la Internacional Socialista.
El ex-ministro, luego del perjuicio, cuando las papas quemaban, se fugó a otro partido consustancial con sus ideologismos “progresistas” (¿filo-kirchnerista, filo-chavista?).
No debemos tropezar con la misma piedra. Las ideas de “izquierda” representan sólo la opinión de un 6% de la población argentina (a pesar de mis simpatías por la filosofía del socialismo). Mientras que, menos del 11% de los argentinos siente apego por la “derecha” vernácula. Con cualquiera de las dos, la UCR se aleja de su legado histórico y excluye a más del 90% de la población argentina.
Se insiste en aliarnos con otros partidos y se discute con quienes (Frente Amplio Progresista, el PRO, etc.). No debemos olvidar la actitud de menosprecio que los candidatos, que aceptábamos como aliados (Binner y de Narváez), infligieron a la UCR.
Así, se equivoca el rumbo. Así, se niega la valentía de ser radicales. Se malogra la aptitud de resistencia y cunde un sentimiento de incapacidad para reconstruir el partido grande y relevante.
No se trata de ideologías. Las ideas conjuntas de Além, Irigoyen, Alvear, Frondizi, Lebenshon, Larralde, Ilia y Alfonsín engloban un espectro de “centro” que se enriquece desde la “derecha” hasta la “izquierda”.
Los militantes, en lo provincial como en lo nacional, que se alejan de la UCR, no es porque otros los “roban”, sino porque nuestro partido quedó anclado en la etapa atávica de los ideologismos que espantaron y lo vaciaron de la clase media y de la clase trabajadora, sus sostenes naturales.
Porque se descree del potencial de progreso social del radicalismo, se busca alianzas sucedáneas que aseguren migajas de poder, preservadas sólo para unos pocos.
Estoy de acuerdo con las alianzas pero, ellas deben dimensionarse sobre las bases de la UCR. De un radicalismo fuerte. No podemos, no debemos, correr el riesgo de perder nuestra identidad, por obra y gracias de quienes se creen dueños de la verdad.
La UCR debe resguardar su identidad para salvaguardar la nación, para proteger la república.
Abarcativa de todas las clases sociales, la UCR acepta la diversidad y se enriquece con todas las ideas de progreso que respeten sus principios: libertad, igualdad, solidaridad, equidad, honestidad…
A mediado de los años ‘80, de la mano de Dante Caputo, se llevó a la UCR, con más de 90 años de historia, a romper con su pluralismo, abarcativo de todo el conjunto social, limitándola a un sector, a la Internacional Socialista.
El ex-ministro, luego del perjuicio, cuando las papas quemaban, se fugó a otro partido consustancial con sus ideologismos “progresistas” (¿filo-kirchnerista, filo-chavista?).
No debemos tropezar con la misma piedra. Las ideas de “izquierda” representan sólo la opinión de un 6% de la población argentina (a pesar de mis simpatías por la filosofía del socialismo). Mientras que, menos del 11% de los argentinos siente apego por la “derecha” vernácula. Con cualquiera de las dos, la UCR se aleja de su legado histórico y excluye a más del 90% de la población argentina.
Se insiste en aliarnos con otros partidos y se discute con quienes (Frente Amplio Progresista, el PRO, etc.). No debemos olvidar la actitud de menosprecio que los candidatos, que aceptábamos como aliados (Binner y de Narváez), infligieron a la UCR.
Así, se equivoca el rumbo. Así, se niega la valentía de ser radicales. Se malogra la aptitud de resistencia y cunde un sentimiento de incapacidad para reconstruir el partido grande y relevante.
No se trata de ideologías. Las ideas conjuntas de Além, Irigoyen, Alvear, Frondizi, Lebenshon, Larralde, Ilia y Alfonsín engloban un espectro de “centro” que se enriquece desde la “derecha” hasta la “izquierda”.
Los militantes, en lo provincial como en lo nacional, que se alejan de la UCR, no es porque otros los “roban”, sino porque nuestro partido quedó anclado en la etapa atávica de los ideologismos que espantaron y lo vaciaron de la clase media y de la clase trabajadora, sus sostenes naturales.
Porque se descree del potencial de progreso social del radicalismo, se busca alianzas sucedáneas que aseguren migajas de poder, preservadas sólo para unos pocos.
Estoy de acuerdo con las alianzas pero, ellas deben dimensionarse sobre las bases de la UCR. De un radicalismo fuerte. No podemos, no debemos, correr el riesgo de perder nuestra identidad, por obra y gracias de quienes se creen dueños de la verdad.
La UCR debe resguardar su identidad para salvaguardar la nación, para proteger la república.
Fuente: Forja, Diario Radical
(1) Comentarios
radical
(Anónimo)
En la política, el radicalismo es una doctrina reformista que busca un cambio. Esta tendencia surgió como una variante de centro-izquierda dentro del liberalismo. Los partidarios de esta doctrina se conocen como radicales: .
Para la química, un radical es una especie orgánica o inorgánica que resulta inestable y que tiene un elevado poder reactivo. .Si no encuadramos en esta definicion no son radicales ,estan equivocados de partido"",Mas vale pocos que mal amontonados " ""Que se rompa pero que no se doble" "" Se entiende
31.01.12 - 08:16 Hs.
Ranking de la semana política
- Lo más popular
- Lo más comentado





